Hoy en día es muy fácil caer en compras impulsivas. Con un solo clic puedes añadir algo al carrito, las ofertas parecen irresistibles y la publicidad juega directamente con nuestras emociones. Todo esto crea un ambiente perfecto para que terminemos gastando en cosas que ni siquiera teníamos pensadas.La buena noticia es que existen varias técnicas
